Hija Adoptiva


Pilar Granados nació el 23 de octubre de 1919 en Alhama de Granada y, como la tierra convulsa que le vio nacer, su vida ha estado llena de terremotos que han removido sus cimientos desde sus inicios.

Hija de una época y de una Historia de las que forjan héroes cotidianos y anónimos como ella, Pilar esquivó las bombas y cañonazos de una guerra fraticida. Con tan sólo 17 años, en 1937, tuvo que abandonar su hogar y emprendió un camino traumático que la llevó casi hasta orillas del Ebro, en puertas de la famosa batalla. En el camino perdió a su hermana pequeña y recorrió por primera vez la carretera de la costa que va de Málaga a Almería, sin adivinar siquiera que en su viaje de huida estaba pasando de largo por el que sería su hogar durante más de 70 años, Vélez de Benaudalla.

En el año 1939, ya de vuelta en Alhama de Granada, Pilar conoció a un hombre llamado Antonio Manuel Rodríguez, un picapedrero veleño que trabajaba reconstruyendo un puente. Aquí empezó el cortejo y tras una breve estancia en Alhama, la pareja acabó por trasladarse a Vélez de Benaudalla, de donde Pilar nunca se volvió a ir.

Tras los duros comienzos de una pareja joven, con la oposición de las familias y las dificultades de la posguerra, Pilar y Antonio se labraron un futuro. Pilar vivió esos primeros años del estraperlo y, con trabajo y tesón, consiguió junto a su marido comprar un solar y poner una tienda y, poco después, un puesto en el mercado en la puerta de la iglesia.

Los años transcurrieron y llegaron los hijos. Seguían siendo tiempos difíciles. Antonio Manuel y Pilar aún seguían sin casarse, porque él ponía siempre la excusa de no tener unos zapatos decentes para ello. Gracias a la insistencia de algunos amigos por fin acepto casarse con unos zapatos que le prestaron para la ocasión. Para entonces ya tenían cuatro hijas.

Las vivencias de la guerra y la distancia de la familia no impidieron a Pilar hacer su vida en Vélez de Benaudalla. Tuvo nueve hijos, de los que murieron tres en los primeros años de sus vidas. Vélez también le trajo de vuelta a su hermana pequeña, perdida en la desbandada de la guerra, en esa misma carretera que se la quitó. El lechero que pasaba por el pueblo le habló una vez de una mujer de Málaga que se parecía a ella e incluso se llamaba igual. Resultó ser su hermana, que se hacía llamar Pilar en su recuerdo. Una hija de la Pilar de Vélez y un hijo de la Pilar de Málaga se casaron y consumaron la reunificación de una familia rota por la guerra.

A sus 94 años Pilar ha dado y da muestras de una enorme fortaleza y ganas de vivir. Ha afrontado una guerra, la muerte de tres hijos, un marido, dos nietos y dos yernos y aún así ni un pequeño achaque de salud ha conseguido derrumbar la alegría y la ironía de una mujer ácida e inteligente que sabe lo que es la vida, sin adornos ni artificios, con la crudeza del día a día.

Durante casi 75 años viviendo en Vélez de Benaudalla, Pilar ha tenido 9 hijos (6 hijas vivas), 19 nietos y 25 bisnietos. Para todos ellos, repartidos por diferentes puntos de la geografía española, ha sido siempre una referencia, un ejemplo de coraje y lucha y un punto de unión. Para todos ellos Pilar ha convertido Vélez en el hogar al que siempre volver.

Su ejemplo de lucha, trabajo y fuerza y por haber sido veleña de voluntad desde hace 75 años, consideramos que existen razones suficientes y poderosas como para considerar a Pilar Granados, una mujer que es Historia viva de nuestro tiempo, Hija adoptiva de Vélez de Benaudalla.

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